Quién iba a imaginarse que el uso continuo de los teléfonos inteligentes, también llamados smartphones, podrían afectar tanto la salud, pues ahora las afecciones que provocan no sólo se limitan a las articulaciones, sino que los científicos determinaron que también tendrían efectos colaterales en cuanto a la visión de los usuarios.
Lo que ocurre es que los ojos se resienten rápidamente al tener que ajustarse tanto a las características que poseen las diminutas pantallas, dañando así su bienestar, padeciendo agotamiento y resequedad. Además, esto último de ahonda aún más si se trata de pantallas que permiten la visualización de imágenes en 3D.
